domingo, 24 de septiembre de 2017

San Sebastián Film Festival 2017: Día 2

Comienza el fin de semana y el segundo día del Zinemaldia 2017 con guerras mundiales, asesinatos, gigantes y surferos en el apartado cinéfilo y con zuritos y pintxos en el más lúdico festivo, porque oye, no todo va a ser ver películas y San Sebastián bien vale saltarse alguna sesión para disfrutar de su gastronomía y el buen tiempo que nos ha acompañado hoy.

La mañana comenzaba con La Douleur (Memory of Pain), título que no podía ser más evocador ante lo que llegaba por delante, una película en la que nuestra protagonista relata el sufrimiento ante la incertidumbre por la espera del regreso o confirmación de la muerte de su marido durante la II Guerra Mundial, es evidente que con esta temática el film va a intentar tocar la fibra sensible, el problema viene cuando no tiene ningún tipo de tacto ni progresión y todo se convierte en un sufrimiento de principio a fin con una molesta voz en off que no duda en remarcar lo intenso que es todo y lo que sufre nuestra protagonista, si a esto le acompañamos historias secundarias absurdas sin ningún tipo de peso ni importancia para la trama, esto da lugar a 126 minutos de esfuerzo por mantener los ojos abiertos.


Continuábamos con uno de los nombres marcados en rojo de este festival, y es que Hirokazu Koreeda va camino de convertirse en un clásico en el festival de San Sebastián y raramente defrauda, tampoco lo hace en esta ocasión pese a que El tercer asesinato (Sandome no Satsujin) es el trabajo que más se sale del tono habitual de sus últimas obras. Enmarcado dentro del drama judicial, esta historia en la que un abogado tendrá que descubrir si su cliente es el autor de un asesinato como todas las pruebas parecen indicar. Más allá del clásico whodunit, el film conserva ciertos ramalazos del director japones con su atenta visión siempre de la familia, brevemente en el caso del abogado y de manera algo más turbia en el de la familia de la víctima, pero también se atreve a juguetear con la crítica al sistema judicial nipón, y sobre todo se reserva unos cuantos planos marca de la casa para maravillar al espectador con sus encuadres (maravilloso el plano de la conversación con un reflejo) y su manejo de la cámara. Si además de esto le unimos un guión lleno de sorpresas y dos interpretes soberbios (impresionante Koji Yakusho) nos queda una de las mejores películas de este festival. Sobre el aspecto pausado y puede que algo denso para muchos de su narración poco que decir a estas alturas, es Koreeda y es algo con lo que ya se cuenta.


El olor de los pintxos y los zuritos ha provocado que me salte On Body and Soul para llenar mi alma y mi cuerpo de placeres más terrenales, aunque viendo lo que ha gustado es probable que la intente recuperar en alguna otra sesión de esta semana, y junto con The Square ya van dos que tengo pendientes.

Y con Handia llegaba uno de los momentos más esperados del festival, y es que había mucha expectación en el Teatro Principal en la primera proyección de la nueva película de dos de los creadores de Loreak. La película basada en una leyenda regional cuenta la historia del hombre más alto del S. XIX. La película intenta abarcar mucho y no consigue destacar en nada, desde ese comienzo enmarcado dentro de las guerras carlistas que no aporta absolutamente nada, pasando por el relato de amor fraternal o la insinuación de lo que podía haber sido una fábula con ciertos tintes góticos del freak incomprendido nos quedamos con una historia que nunca llega a acertar en su rumbo, con unos interpretes poco inspirados y una fotografía y producción que superan el aprobado por poco, pero peor que todo esto es la alarmante falta de alma de un film que te deja absolutamente indiferente y sin ningún poso emocional tras su finalización.


Si el año pasado experimentar en secciones paralelas del festival trajo el maravilloso descubrimiento de Todo sobre el asado este año la sorpresa agradable ha llegado con la sección Savage Cinema y el impresionante documental Take Every Wave biopic del legendario surfista Laird Hamilton, al que este film nos descubre como un personajazo con una impresionante historia detrás, explorando en su infancia, su juventud y sus aventuras más importantes descubrimos un rebelde, innovador y revolucionario del mundo del surf, si esto se acompaña con las bellísimas imágenes que nos deja este deporte y el enorme ritmo que posee el film gracias a la apasionante vida de su protagonista nos encontramos con un documental de lo más interesante para los neófitos del surf e imprescindible para los aficionados de este deporte.


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