martes, 10 de octubre de 2017

Sitges 2017: Día 5

Ahora si, ecuador del festival, y las opiniones comienzan a tornarse extremistas, lo que a unos les parece una maravilla otros no lo soportan, es cine como todas las artes depende de la subjetividad, pero cuando ves cinco o seis películas y en cinco días acumulas más de dos docenas es difícil ser mesurado la verdad.

Y una de estas películas que ha creado controversia ha sido La Villana, y a primera vista no parecía que fuera ser así, porque una película surcoreana que mezcla thriller y acción suele ser garantía de éxito. Más aún si comienza con una brutal escena de acción en primera persona que deja a Hardcore Henry en pañales e incluso un primer tercio de lo más apreciable. Sin embargo The Villainess por no se qué extraña razón decide girar hacia un drama innecesario y una trama llena de espías dobles que no para de buscar giros sorpresas y acaba mareando. Por suerte en sus últimos 20 minutos recupera esas escenas de acción que son lo realmente destacable de la cinta. En conjunto nos queda una película demasiado irregular, acertada en la acción pero poco inspirada en la trama.


Después llegaba Brawl in Cell Block 99, la nueva película de S. Craig Zahler tras triunfar con Bone Tomahawk hace unos años en Sitges. En esta ocasión un ex boxeador (impresionante Vince Vaughn en el mejor papel que le recuerdo) entra en prisión tras perder la droga que tenía que transportar en un intercambio. Zahler continúa con su estilo habitual de ralentizar el ritmo al comienzo para construir una base sólida en sus personajes para aumentar el increscendo de manera imparable hasta llegar una explosión de violencia final. Más convencional que Bone Tomahawk pero también más disfrutona porque su climax se alarga mucho más. El Auditori la ha gozado a lo grande y se cuela directamente entre una de las preferidas de este año porque hasta el momento es lo más bestia que hemos visto en este festival.


Rápida parada para comer y tocaba la primera visita a la sección Panorama Documenta, con pocos títulos este año pero donde siempre te puedes llevar una buena joya escondida como ha sido la maravillosa The Farthest, historia del proyecto Voyager para explorar la vía láctea y mandar un mensaje de la existencia de la humanidad en el espacio interestelar. El film basado en las declaraciones de los miembros de la NASA y unas impresionantes imágenes de archivo se desdobla en ambas vías, por un lado habla sobre el famoso disco de oro donde se incluyo información sobre la raza humana como música o fotografías por si fuera encontrado por alguna otra forma de vida extraterreste, el cómo se eligieron las fotografías o las canciones y los mensajes que se lanzan a los posibles receptores son anécdotas de lo más curiosas. Pero lo más interesante y a la vez emocionante es la crónica de como las sondas Voyager van viajando por el espacio y mandando a la tierra información hasta entonces desconocida sobre nuestra galaxia. El film es divulgativo, entretiene y consigue emocionar con hechos sucedidos hace más de 20 años y creo que eso lo dice todo sobre su calidad. Una auténtica joya.


The Little Hours es una película en la que trabajan gente de Saturday Night Live, Community y Park and Recreations, que toma el Decamerón de Bocaccio para realizar una comedia totalmente sacrílega y que si ves el trailer te da un tufilla Monty Python nada disimulado, con esas credecianles era normal la enorme expectativa que hacía que la cola para entrar a Prado ocupara medio centro de Sitges y hubiera estudiantes sentados en las escaleras por falta de butacas. Y sin embargo toda esta expectación se ha venido abajo con una comedia de lo más simple y tontorrona, que debería ser mucho más gamberra y se queda en cuatro gags inspirados que parecen sacados de cualquier programa de SNL y poco más, porque para enlazar cada sketch con el siguiente el film no se esfuerza en crear una mínima historia y todo acaba pareciendo una chorradita rodada entre amigos en una semana sin echarle demasiado esfuerzo. Tan prescindible como decepcionante.


- David Lowery: Mira he tenido una idea para un corto, quizás para un mediometraje.

- Productor random: No hombre no, quién coño hace hoy en día mediometrajes, y tú has visto como está la industria del corto

- David Lowery: Ya pero es que para un largo esto no da

- Productor random: Tú no te preocupes que esto te lo apañamos en montaje y sale un largo

- David Lowery: En serio que esto no da

- Productor random: Venga, tú graba todo largo y ya nosotros veremos, y no gastes mucho eh, hala, que entre el siguiente

A Ghost Story ha sido la película que ha marcado el día y que probablemente marque el festival, en vistas de las reacciones tan extremas que ha provocado, con votos de 1 y 5 sin nivel intermedio en las urnas y con comentarios tan encendidos a favor como en contra a la salida. El film cuenta la historia ya mil veces contada de las dificultades de superar la pérdida pero con un giro de tuerca y es que esta vez el protagonista no es quién sobrevive precisamente. A Ghost Story reta al espectador con su pedantería y pretenciosidad, su desesperante lentitud se ha llevado por delante a unos cuantos espectadores y es que ver un plano de Rooney Mara comiendo una tarta durante cinco minutos es algo que no es fácil de soportar por cualquiera. Sin embargo y sin saber como desde el hastío inicial te va agarrando y llevándote consigo hasta conseguir atraparte. Me repele tanto como me emociona, tengo tantas razones para odiarla como para amarla, si os digo la verdad aún no me aclaro del todo sobre lo que pienso de ella, lo que si tengo claro es que para bien o para mal, probablemente sea la película que hay que ver de esta edición de Sitges.



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