jueves, 21 de enero de 2016

La gran apuesta

La gran apuesta. Título original: The Big Short

Director: Adam McKay

Actores: Christian Bale, Steve Carell, Ryan Gosling, Brad Pitt, Marisa Tomei, Melissa Leo, Finn Wittrock, John Magaro

Guión: Adam McKay, Charles Randolph. Basado en el libro de Michael Lewis

Productores: Brad Pitt, Arnon Milchan, Jeremy Kleiner, Dede Gardner

Montaje: Hank Corwin

Fotografía: Barry Ackroyd

Música: Nicholas Britell

Producción: Plan B Entertainment, Regency Enterprises


Si hace algo más de ocho años nos hubieran dicho que términos como bonos basura e hipotecas subprime o nombres como Lehman Brothers y Standard and Poor's iban a ser conocidos de manera mayoritaria por el gran público probablemente todos habríamos mirado con extrañeza, sin embargo y tras una crisis económica que aún nos continua azotando, esos términos y muchos más son tremendamente familiares para la mayoría de nosotros, e incluso el mundo del cine se atreve a reírse de ello, porque eso es La Gran Apuesta, una comedia sobre una de las mayores crisis económicas de la historia que se ha convertido en la auténtica sorpresa de las nominaciones de los Oscars con candidatura a mejor película, director, guión adaptado, montaje y actor secundario (Christian Bale).

Y hay que reconocerle al film de Adam McKay que arriesga lo suyo, en primer lugar por no cortarse a la hora de introducir términos y temática puramente económica, así palabras como swap o CDO se repiten decenas de veces durante el film y uno de sus mayores aciertos es conseguir que el espectador no se pierda en éste maremagnum de jerga financiera.

La Gran Apuesta cuenta cuatro historias paralelas que se mezclan en mayor o menor medida sobre como varios grupos de personas se dieron cuenta de que la burbuja financiera estaba a punto de explotar y decidieron apostar contra la economía mundial mientras el mundillo financiero los tomaba por locos. A través de éstas cuatro distintas perspectivas el espectador no solo va comprendiendo como se originó la crisis si no que la observa desde distintos puntos de vista, desde el más inocente al más cínico pasando por los que simplemente se quisieron aprovechar de la situación y los que observaron como todo estaba a punto de caer y nadie hacía nada por evitarlo.



Y si en algo acierta precisamente Adam McKay es en su modo de afrontar como contar un tema tan serio como éste, que no es ni más ni menos que tomandoselo a broma, así durante los dos primeros tercios de su metraje el film funciona como un tiro, con risas continuas gracias a lo absurda y tristemente real que es todo lo que se muestra en pantalla, a ello ayuda sin duda la ágil dirección del propio McKay junto a un guión capaz de hacer entender facilmente el laberinto económico de los protagonistas, pero sobre todo el dinámico y divertidísimo montaje de Hank Corwin (merecidamente nominado al Oscar) en el que se mezclan vídeos musicales, rupturas de la cuarta pared por parte de "artistas invitados" para explicar ciertos términos financieros e imágenes de la cultura popular de la época, todo ello consigue dotar al film de un aire de ficción documental tan inquietante como divertido.

Son esos momentos de comedia los que logran que la película sea realmente entretenida, la chulería de Ryan Gosling, la desternillante locura de Steve Carell y su grupito (que conforman el auténtico alma de la película) o la frescura de los dos pardillos interpretados por Finn Wittrock y John Maggaro, sin embargo los momentos en los que aparecen los guías morales del film interpretados por Brad Pitt (de nuevo en una interpretación rutinaria y sin apenas esfuerzo) y Christian Bale (me parece inexplicable su nominación al margen de los tics faciales, algo que parece gustar mucho a la academia) hacen que el resultado final sea bastante desigual.



Y es que el principal problema de La Gran Apuesta es que precisamente no hace honor a su título y no arriesga a jugarse el todo por el todo, llega un momento en que parece que el film dice, "ojo que estamos hablando de algo muy serio, no podemos reírnos todo el rato, hay que meter el puntito final de drama", y en ese momento la película se cae, todo lo que la hacía diferente y absolutamente disfrutable se viene abajo, convirtiéndose su último tercio en un drama moralista más que nos deja cierta sensación agridulce final, porque el film va clarisimamente de más a menos, y si solo hubieran arriesgado un poquito más, si hubieran confiado en su apuesta inicial, podría haber pasado de un apreciable entretenimiento ligero a algo muchísimo más grande.

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