viernes, 23 de septiembre de 2016

San Sebastián Film Festival 2016: Dia 7

El Festival de cine de San Sebastián se acerca a su fin, el cansancio se acumula, y si, hoy he caído ya en alguna cabezada, sin embargo hoy ha sido el día que más cerca he estado del pleno de películas buenas, lastima que el debut de un Jedi metido a director no lo haya permitido, pero aún así se queda como la jornada más destacada de lo que llevamos de festival.

Empezando el día en el Teatro Victoria Eugenia con La Reconquista, el nuevo film de Jonas Trueba que ha polarizado opiniones entre crítica y público, o ha maravillado o calificada de tontería ñoña y cursi, no ha habido término medio.
Reconozco que es muy fácil atacar a La Reconquista y es que la historia del reencuentro entre Olmo y Manuela puede llegar a hastiar con su ensalzamiento hipsteriano de Malasaña, sin embargo la película lejos de disimularlo lo abraza de manera inequívoca desde el principio. Esta historia de lo que pudo ser y no fue o tal vez de lo que será se enmarca en un periodo de la vida muy identificable, esos treintañeros que están (estamos) a medias de todo, con dudas, con cierto desencanto pero sin haber perdido del todo la esperanza, es por ello que la película probablemente entrará mejor a los coetáneos de los protagonistas, gente con cierto bagaje previo pero no demasiado, que ya ha vivido un desamor pero aún no ha tirado la toalla.
Para mostrar esta historia Jonas Trueba busca la sencillez por encima de todo, plano general siempre que se pueda, plano - contraplano en muchos momentos de los diálogos, cámara al hombre siguiendo a los personajes, nada de florituras, todo al servicio de la enorme química existente en los actores, Aura Garrido incluida pese a su escaso tiempo en pantalla.
Le puedo buscar fallos al film por supuesto, su flashback me puede parecer demasiado alargado, los niños me pueden parecer más maduros que los propios adultos, pero por encima de todo la historia me ha llegado, me he sentido identificado y he pensado que eso me podría estar pasando a mi, y eso es lo más importante de todo en el cine, lograr la conexión con el espectador, aunque yo no acabe las noches en clubs clandestinos de swing.


Seguíamos en el Victoria Eugenia para ver Fuocoammare, documental italiano ganador de Oso de Oro en el Festival de Berlín que mezcla ficción y realidad para mostrar la crisis migratoria, algo que ha pasado a formar parte de la cotidianidad de la isla de Lampedusa, para ello el film se divide mostrando imágenes reales de rescates y atención a los refugiados a la vez que seguimos a un simpático niño habitante de la isla.
Es en realidad el choque de estas dos realidades, la de los inmigrantes que mueren día a día y la de los habitantes de Lampedusa que tienen que seguir con sus vidas aprendiendo a convivir con la tragedia, la que nos identifica como espectadores, porque en nuestro interior todos sabemos que esto está pasando y miramos para otro lado, igual que nos reímos con las ocurrencias de un niño travieso para justo después tener que retirar la mirada al ver como los inmigrantes son hacinados como ganado hasta el borde de la muerte. Documental tan duro como necesario, de esos que se deberían proyectar en los colegios.


Tocaba trasladarse al Teatro Principal para ver Your Name, película de animación de Makoto Shinkai sobre dos jóvenes que intercambian cuerpos en sus sueños poco antes del paso de un extraño meteorito junto a la tierra. El film es bastante desigual, con instantes más propios de un anime televisivo, algún que otro momento musical que sobra un poco y un final algo alargado debido a más de un epílogo, tampoco es que sea demasiado original, puesto que tira bastante de temas ya vistos como las paradojas temporales, los multiversos, etc .... pero dicho esto, entre tanta intensidad dramática una película ligerita como esta entra muy bien a estas alturas de festival. Divertida e incluso recomendable, con una animación bellísima, aunque esto ya no es noticia con Shinkai.


Llegaba de nuevo Hirokazu Koreeda a San Sebastián, lugar donde sabe que tiene el favor del público ganado, en esta ocasión para presentar After the Storm, una vuelta a las historias sobre lazos familiares, ritmo pausado y gente hablando en la cocina, todo muy Koreeda si. Aún siendo una película menor dentro de su filmografía, el encanto y buen hacer del director japonés se aprecia en cada plano, aunque es cierto que dentro de su conjunto protagonista hay cierta desigualdad entre Ryoto y su madre, verdadero motor de la película el primero y auténtica generadora de gags y robaplanos la segunda, en comparación con el hijo y la ex mujer de Ryoto.
Personalmente me ha pillado en el momento de mayor cansancio de todo el festival lo que me ha provocado algún que otro inoportuno cabeceo, así que tocará repetir visionado sin duda, porque la película lo merece.


Y como iba el día demasiado bien, tocaba el momento del bajón, no de sueño que eso ya pasó en After the Storm, si no de calidad, con la ópera prima de Ewan McGregor como director con American Pastoral.
Si adaptar a Philip Roth ya es un riesgo de por sí, realizarlo en tu primera película como director es quizás poner el listón demasiado alto, aunque se trate de nuestro jedi preferido.
American Pastoral deja la sensación (no he leído el libro) de ser una grandísima historia, pero está tan mal dirigida y tan mal contada, que todo lo bueno solo se adivina al fondo de sus defectos. Aún teniendo un guión lleno de decisiones cuestionables (ese prólogo y epílogo tan prescindibles) y una narrativa bastante inconexa eso no es lo peor de la película si no la dirección de McGregor, totalmente fría y carente de garra que nos hace ver la película en la distancia, a través de un escaparate, incluso en los momentos que deberían ser de mayor carga dramática.


Para acabar el día tocaba una de las mayores sorpresas del festival, La Región Salvaje película con la que Amat Escalante ha logrado el premio a la mejor dirección en el Festival de Venecia y poco, muy poco se puede y se debe decir sobre esta película, la auténtica explota cerebros de este festival, que habla sobre el amor, el deseo, el mal, los instintos más básicos y primarios, la familia y muchas cosas más que mejor no saber antes de verla. Amat Escalante mezcla el fantástico con el drama social manteniendo siempre un ambiente incómodo, asfixiante y sucio en la ciudad y abierto, melancólico y evocador en la naturaleza. Se que a día de hoy es difícil ir a ver una película sin saber apenas nada de ella, solo por confianza en lo que te cuentan pero en éste caso hacedlo, valdrá la pena, como mínimo veréis una apuesta sumamente original en estos tiempos de cine repetitivo y convencional.

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