jueves, 27 de septiembre de 2018

San Sebastián Film Festival 2018: Día 6

El sexto día era el día de LA DECISIÓN con mayúsculas, y es que por alguna extraña razón, tres de las películas estrellas de la sección Perlas y por lo tanto tres de las más esperadas del festival coincidían en día y sesión en los pases de prensa. Quejas ya ha habido suficientes así que porque continuar con el tema. Antes, por la mañana, los más madrugadores intentaban recuperar alguna de las sacrificadas de este triunvirato pidiendo entradas de sesiones de público. Según me cuentan, porque como sabía lo que iba a pasar he preferido dormir, ha habido largas colas con gente esperando más de una hora para que rápidamente se anunciara que las entradas estaban agotadas y el personal se fuera con un cabreo considerable después del madrugón.

Mi día, comenzaba dirigiéndome al Victoria Eugenia para ver Visión de Naomi Kawase y a competición oficial. El film nos transporta a un bosque japonés donde una viajera francesa busca una hierba legendaria de asombrosos poderes y que solo aparece cada mil años. La cinta reune temas recurrentes en la cultura japones como el amor y respeto a la naturaleza y los elementos mágicos de este elemento. Visión funciona mucho mejor en el simbolismo y la alegoría gracias a las bellísimas imágenes que compone Kawase pero sin embargo pierde fuelle cuando quiere ser demasiado explicativa. Pese a su ritmo pausado y algunos problemillas con personajes que vienen y van el film aguanta el interés perfectamente gracias a su potencia visual y eso a estas alturas de festival y a esas horas de la mañana no es poca cosa precisamente.


Las 12:00 era la hora elegida, dirigirse hacia los Principe a ver Roma, donde ha habido colas al sol de más de una hora y gente quejándose por lo pequeño de la sala donde se proyetaba la última ganadora de la Palma de Oro de Cannes, quedarse en el Victoria Eugenia para ver The Sister Brothers la nueva obra del gran Audiard con repartazo de John C Reilly, Joaquin Phoenix, Jake Gyllenhaal y Riz Ahmed o dirigirse hacia el Teatro Principal para ver el regreso por la puerta grande de Spike Lee.

Acertada o no mi elección ha sido BlackKklansman o Infiltrado en el KKKlan, su título español, la historia de un policía negro que decide infiltrarse en el Ku Klux Klan. Spike Lee apuesta claramente por la comedia en una historia que sin embargo tampoco abandona su característica denuncia racial. El film navega entre el policíaco y la buddy movie pero acierta especialmente cuando se centra en la sátira con referencias nada disimuladas a la política estadounidense actual. Es cierto que el guión tiene algunos recursos facilones y poco trabajados en actuaciones y decisiones de algunos personajes, pero a cambio el film ofrece un ritmo impresionante que hace que sus casi dos horas y cuarto se pasen como un tiro. Si entras en el juego es una opción más que recomendable que si no trae de vuelta al gran Spike de antaño si que es una mejora considerable respecto a sus últimos trabajos.


A media tarde en el Kursaal era el turno de Illang: The Wolf Brigade, el live action del mítico anime Jin Roh que ha dirigido para Netflix, Kim Jee Woon, el director de la grandísima I saw the devil.
A diferencia de lo que suele ocurrir en este tipo de traslaciones a la acción real, el film luce espectacular visualmente, con un diseño de paisajes y personajes que no desmerecen ni lo más mínimo a su versión animada. Además Jee Won se luce con varias set pieces de acción que son el verdadero punto fuerte de la película, sin embargo, más allá de estas Illang no encuentra el modo de narrar de forma clara y concisa las múltiples trampas y sorpresas que pueblan este thriller político bélico, lo que hace que su metraje ascienda hasta unos excesivísimos 138 minutos que por momentos se hacen bastante cuesta arriba por la falta de ritmo una veces que se abandona la pura acción. Sorprende su introducción en Sección Oficial.


De nuevo el género llegaba al Zinemaldia con High Life, la película de Claire Denis con Robert Pattinson a la cabeza. Si hace un par de días hablábamos de la división con In Fabric esta vez ha sido High Life la encargada de traer polémica. Y si con la cinta de Strickland me posicionaba muy a favor con la de Denis estoy completamente en contra. El film utiliza la ciencia ficción una vez más como telón de fondo para hablar sobre la humanidad, el deseo, la violencia o la soledad. Con una estética remarcadamente feísta de scifi low cost el film intenta ser trascendental y acaba siendo vacuo y pretencioso, y es que una cosa es querer marcarse un Tarkovsky y otra saber hacerlo. Una de las decepciones del festival, aunque como os digo ha habido gente absolutamente maravillada con la propuesta, hay opiniones para todo.


Made in Spain permite recuperar las películas más destacadas del año del cine español, mi primera incursión en la sección ha sido para ver El aviso.
El film de Daniel Calparsoro basado en la novela de Pauel Pen sigue la estructura típica de muchos bestseller mezclando dos líneas temporales de una misma historia que se entrelazan e influyen en la resolución de una serie de asesinatos que parecen seguir un patrón matemático. El principal problema del film es que está cargado de Deus ex machina y es tramposa hasta la extenuación, si consigues superar eso puede llegar a ser disfrutable, porque tiene cierto ritmo y Raúl Arevalo siempre lo hace bien, particularmente después del desastre anterior hasta me lo he pasado bien, aunque soy consciente de que la película me toma por tonto.


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