viernes, 5 de octubre de 2018

Sitges 2018: Día 1

Quejarme de los madrugones en los festivales ya es una constante, si este año nos hemos librado de tener que reservar las entradas a las siete de la mañana con el nuevo sistema para acreditados, hoy tocaba pegarse la paliza cogiendo el primer tren de la mañana desde Madrid a las 05:50, recoger acreditación, llegar al apartamento, etc ...

Una vez metidos ya en pleno festival, comenzaba con la película inauguración, Suspiria el remake de Luca Guadagnino del film de Dario Argento. Si el año pasado saliamos maravillados de recordar la obra maestra del italiano, este año ha habido una recepción bastante inferior del remake de su compatriota. Esta nueva versión entra en el universo Argento y respetando la premisa inicial de la original en lo fundamental, toma su propio camino y decide cambiar contexto y gran parte del contenido. La queja mayoritaria ha sido la falta de ritmo de un film que acaba por hacerse tedioso y plomizo, Guadagnino quiere contar tanto que se acaba liando y la película no avanza, a su favor unos espectaculares 15 minutos del aquelarre final que nos deja la pena de lo que pudo ser y no fue. A pesar de que ha tenido sus defensores la opinión mayoritaria es de decepción generalizada.


Y de un remake a otro con A better tomorrow 2018 la nueva versión del clásico de John Woo, y en esta ocasión ha vuelto a ocurrir otro clásico, en este caso festivalero, y es que cuando sales quemado de una película, en comparación cualquier cosita que te pongan te vale, porque hay que reconocer que el film de Sheng Ding tampoco es que sea demasiado destacable, es una hongkonesada de libro con sus tiroteos y escenas de acción que sigue a una pareja de hermanos, uno a cada lado de la ley y sus enfrentamientos con la mafia, entretenida sin más, pero oye viniendo de dónde veníamos.


Seguí en Tramuntana, porque hoy me tocaba acampar allí practicamente, para ver Asher, película para el lucimiento de Ron Perlman, no obstante es el principal productor, que nos cuenta una historia ya bastante conocida, la del asesino a sueldo de buen corazón que se acaba enamorando. El film no ofrece nada nuevo, pero tampoco molesta, rutinaria y previsible, se deja ver y además, con Ron Perlman siempre a favor, para echar el ratillo un Domingo tonto vamos.


Momento para la película que más me ha cabreado, porque lo de Suspiria ha sido decepcionante si, pero Clara es que me ha puesto de mala leche. Y es que mira que pocas cosas hay que me gusten más que películas sobre el espacio exterior, y por ello cuando el film comienza planteando la investigación científica sobre la existencia de la vida extraterrestre estaba entusiasmado, pero todo eso va virando hacia un dramón romántico con toques new age para acabar en el típico ciencia vs fe llevado de la peor manera posible. Decepcionante y ridícula hasta caer en las risas finales del público por un final para echarse las manos a la cabeza ya.


Y acababa el día con la sorprendente Elizabeth Harvest, película de la que poco se puede desvelar, apenas que comienza con la luna de miel de una pareja en su casa en el campo. El film comienza de una manera bastante convencional llegando al extremo de que va a ser completamente predecible, pero al contrario, en un momento dado la historia comienza a dar un giro tras otro en una acumulación de plot twists que vuelan la cabeza al más pintado, si a esto unimos al siempre notable Ciaran Hinds y una dirección de Sebastián Gutiérrez cargada de estilo, jugando con transiciones, luces y las posibilidades que le otorgan la peculiar casa en la que transcurre toda la acción, nos encontramos con una grata sorpresa que quizás no guste a todo el mundo por lo loco de su planteamiento pero que como mínimo merece un visionado y es que este tipo de productos si no es gracias a estos festivales no se podrían ver.


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