martes, 4 de diciembre de 2018

La balada de Buster Scruggs

La balada de Buster Scruggs. Título original: The Ballad of Buster Scruggs

Director: Joel Coen, Ethan Coen

Actores: Tim Blake Nelson, Jame Franco, Stephen Root, Liam Neeson, Harry Melling, Tom Waits, Zoe Kazan, Bill Heck, Brendan Gleeson, Saul Rubinek, Tyne Daly, Jonjo O'Neill

Guión: Joel Coen, Ethan Coen

Productores: Joel Coen, Ethan Coen, Megan Ellison, Sue Naegle

Montaje: Joel Coen, Ethan Coen (con el sobrenombre Roderick Jaynes)

Fotografía: Bruno Delbonnel

Música: Carter Burwell

Producción: Annapurna Pictures, Annapurna Television, Mike Zoss Productions, Netflix


2018 ha sido el año en que Netflix se ha deshecho de cualquier complejo a nivel cinematográfico. El gigante de V.O.D estadounidense arrasa a nivel televisivo pero hasta ahora era incapaz de extender su éxito al campo del largometraje a pesar de notables intentos de producción propia como Beasts of no Nation o adoptando proyectos que la distribución convenciónal consideraba demasiado arriesgados como Annihilation.

Sin embargo este año Netflix ha conseguido dar con la tecla apostándolo todo a contar con los mejores, no se puede decir otra cosa si produces los próximos films de Alfonso Cuarón, Martín Scorsese o quienes nos ocupan en esta ocasión, los mismísimos hermanos Coen.

Y es que da la impresión de que sería difícil que una película como La balada de Buster Scruggs existiera en el circuito de exhibición cinematográfico comercial. Los hermanos Coen parecen haberse sentido más libres que nunca para volcar sus filias y conocimientos cinematográficos en este compendio de pequeñas historias con dos nexos de unión: la muerte como aparente telón de fondo y el western como género cinematográfico.

Sin embargo a partir de aquí Joel y Ethan Coen, juguetean, subvierten y experimentan con géneros y estilos, comenzando con la propia historia inicial que da nombre al film y que deambula entre la comedia y el musical, con un Tim Blake Nelson excelso que tan pronto rompe la cuarta pared como se lanza al humor más loco y desenfadado o te hace bailar en tu sofá tras una ejecución no exenta de violencia explícita. Este primer capítulo tan cercano al cartoon como al músical o al western es una clara declaración de intenciones de que aquí todo vale.


Como en toda película capitular, es imposible no tener tus preferidos, en mi caso se trata de las dos historias a priori más crípticas y que sin embargo dejan un enorme poso en mi y múltiples capas de lectura a reflexionar y revisionar, como son Meal Ticket y All Gold Canyon, tal vez también porque me parece que poseen las actuaciones más complejas y atrayentes, con Liam Neeson y Harry Melling expresándolo todo sin apenas pronunciar palabra siendo artistas de la misma y Tom Waits en una lucha contra todo y todos llena de belleza poética.

Apabullante también me parece The Mortal Remains, el último segmento en el que Bruno Delbonnel realiza una de las transiciones más bellas que recuerdo, en ese atardecer y anochecer en el interior de un carruaje, y la sensación de lo sobrenatural y oscuro ronda por todo su metraje en una demostración de que sugerir siempre es mucho más potente que mostrar.


Pero al fin y al cabo no son más que gustos personales, porque incluso en las historias que por comparación menos me interesan como Near Algodones o The Gal who Got Rattled, logró encontrar enormes puntos de interés, desde los continuos homenajes a los grandes del western de la primera, a la maestría y delicadeza para narrar un romance tan improbable como bello de la segunda.

Uno ve La Balada de Buster Scruggs y no puede dejar de tener la sensación de que los Coen no solo han volcado todo su amor a un género que sin duda adoran si no que han aprovechado lo aprendido durante toda su carrera y sobre todo han abierto su alma de par en par para conseguir una de las películas más completas, bellas y maduras de su filmografía, una de esas obras que revisitaremos cada cierto tiempo para seguir aprendiendo y descubriendo cosas.

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