jueves, 4 de junio de 2015

Mad Max: Fury Road

Mad Max Fury Road

Director: George Miller

Actores: Charlize Theron, Tom Hardy, Nicholas Hoult, Hugh Keays Byrne, Rosie Huntington Whiteley y Zoe Kravitz.

Guión: George Miller, Brendan McCarthy y Nick Lathouris.

Productores: George Miller, Doug Mitchell y P.J. Voeten.

Montaje: Margaret Sixel.

Fotografía: John Seale.

Música: Tom Holkenborg "Junkie XL"

Producción: Village Roadshow Pictures y Kennedy Miller Productions.


En 1991 James Cameron sorprendía a medio mundo con Terminator 2, creando un nuevo modelo dentro del cine de acción y llegando a unos límites de calidad que no se habían visto hasta entonces y que ha sido el estándar máximo del género hasta el momento, pues bien, en 2015 Mad Max Fury Road ha venido a disputar su trono, de nuevo una secuela continuando libremente un mundo ya creado es la encargada de llevar a un nuevo escalón el límite del cine de acción y con la que el resto de películas se compararán a partir de ahora, así de serio es de lo que estamos hablando.


Y es que nos encontramos ante el acontecimiento cinematográfico de lo que llevamos de año y si me remito al cine de acción podría decir de las dos últimas décadas, hacía mucho tiempo que un film no conseguía semejante impacto entre crítica y público.
La cuarta entrega de las aventuras de Max Rockatansky nos devuelve al mundo apocalíptico creado por George Miller en 1979 aunque si tuviéramos que situarla dentro de su propio universo probablemente se encontraría tras la segunda película y antes de la cúpula del trueno. 
Pero pese a estar dentro de la saga de Max pocos pueden dudar que la auténtica heroína del film es Imperator Furiosa, y es éste cambio de roles, en que el que parecía protagonista se convierte en secundario de lujo uno de los mayores aciertos de ésta historia. Mucho se ha hablado del feminismo de la cinta, y no se puede negar que desde Ripley no hemos visto una personaje femenino de tanta fuerza y carácter, pero ésto sería quedarse solo en la punta del iceberg, ya que no se trata solo de Furiosa si no de la defensa y demostración de la fuerza de la mujer cuya lucha a su vez es también una representación del mensaje final de la película, el levantamiento de los de abajo, de los más oprimidos ante los dictadores que les castigan con mano de hierro.



Es curioso como ha tenido que ser un septuagenario como George Miller el que haya traído ésta renovación al cine de acción, o quizás precisamente por eso, por ser un director sin nada que perder y que ha decidido volcar toda la sabiduría adquirida durante éstos años para retornar a su propia saga y ser capaz de hacer todo aquello que antes no le permitían los medios, y es que sin duda el mayor mérito de Miller es el de crear un universo propio, con una amplia gama de seres y criaturas, esa extraña religión mezcla de mitos nórdicos y motores o unos paisajes y estructuras arquitectónicas realmente impresionantes, así dentro de sus propias reglas el director australiano maneja la acción y los personajes a su antojo, con unos primeros minutos que nos sirven para presentarnos al nuevo Max, más salvaje, desconfiado y solitario que nunca y con una primera secuencia de acción absolutamente frenética, en el que la cámara acelera o ralentiza según el momento y los golpes se suceden ante nuestros ojos con una velocidad inusitada pero a la vez de manera totalmente clara.

En apenas cinco minutos nos presenta al personaje de Max y ya sabemos prácticamente todo sobre él sin necesidad de decir una palabra, es un monstruo encadenado, que va a hacer lo que sea para sobrevivir porque sabe que se encuentra en un mundo hostil, pero es que ésto es solo la primera demostración de lo que va a suceder con el resto de personajes, todos son definidos por sus acciones y no por sus palabras, de hecho los diálogos son raros dentro del film, pero no hay necesidad de ello para comprenderlos, desde la búsqueda de esperanza de Imperator Furiosa, la rebeldía ante su trato como esclavas de las concubinas de Inmortan Joe hasta el camino de Nux de la rabia guerrera inicial a la confusión y búsqueda de un hogar final en el arco más tierno e inocente dentro de ésta locura. George Miller demuestra su maestría en el lenguaje cinematográfico sabiendo narrar a través de las imágenes sin necesidad de que sus personajes tengan que explicarlo con sus palabras, ya podían aprender muchos de esos directores de culto de la nueva era sobre ésto.



Para formar una obra maestra como ésta se han tenido que conjugar muchos factores además de un director en estado de gracia y unos intérpretes que se ajustan como un guante a sus personajes, también un Junkie XL con una B.S.O poderosísima capaz de mantener la tensión en todo momento y unir a la orgía visual la contundencia de sus guitarras y baterías. John Seale se recrea en una paleta de colores que dota a cada momento de su personalidad, desde el cálido anaranjado del día al frío azul de la noche pero dejando lugar para múltiples detalles discordantes gracias a la galería de paisajes y personajes que desfilan ante la pantalla, es tal la riqueza visual que hay planos dignos de exponerse en cualquier galería de arte y nuestros ojos y cerebros no saben dónde detenerse, uno no puede evitar sentirse maravillado ante personajes en apariencia irrelevantes como ese guitarrista ciego del que no conocemos nada pero cuya presencia llama la atención cada vez que aparece en pantalla, o la estética de Inmortan Joe, un villano que pasará a la historia del cine con apenas una película y cuya imagen será recordada durante años, mi niño interior pediría decenas de películas basadas en éste universo para explicar el origen de gran cantidad de personajes y situaciones, así son de potentes las ideas que Miller implanta en nuestro cerebro.



Planeada como una persecución sin pausa de dos horas, Mad Max Fury Road lleva adelante un objetivo que parece imposible, el del clímax continuo, el de seguir elevando más y más la tensión cuando parecía que ya habíamos llegado a lo más alto, en los pequeñísimos momentos de descanso que nos da el film se nos ofrecen detalles e información sobre éste vastísimo universo, ya sea el método de control de Inmortan Joe hacia sus súbditos a través del agua y las drogas, el pasado de Max, las razones de las concubinas para huir o el miedo de Nux a no ser aceptado hay continuos detalles para explicar el tiempo y lugar en que se sitúa la acción, de nuevo, una demostración de la maestría narrativa de Miller para crear un mundo sin necesidad de explicarlo a través de sus personajes, pero todo esto son breves transiciones de una set piece a otra, y es que cuando uno cree que lo ha visto todo en la alucinante escena a través de los tornados, te maravillan de nuevo con una persecución tras otra hasta llegar a la espectacular batalla final con un clímax en el que decenas de personajes interactúan a la vez pero en el que el espectador siempre sabe lo que está sucediendo en cada momento, sin que ello sea óbice de que tu cerebro esté a punto de explotar ante semejante despliegue técnico y maravilla visual.

Cuando termina Mad Max Fury Road sabes que acabas de ver algo grande, algo que probablemente haga historia y que particularmente recordaré durante mucho tiempo, algo que sin duda deseo que marque tendencia en el cine de acción y abra camino a que se continúen contando historias de éste universo, si Miller tiene fuerza para hacerlo yo quiero verlo, quiero más Max, más Imperator, más paisajes apocalípticos, desiertos, coches y Rock & Roll.

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